domingo, 20 de noviembre de 2011

E, infine, la vita in ....

Llegué tarde aquella mañana, a la tienda de los sueños e ilusiones... Agotado, ¿donde encontrar esos cristales? Esos del color innombrable, esos que parece haber encontrado todo el mundo, aunque muchos mientan, y con los que cubren sus pupilas sin vacilar, sin miedo a cortarse el alma, algunos dicen que valdría la pena.
Así que aquí estoy, muy a mi pesar, con los ojos castaños y sin haber sentido nunca la lluvia de París, algún día conseguiré esos cristales, unos de verdad, y serán los mas brillantes y hermosos, porque serán solo mios, y podré ver lo que solo unos pocos han visto, a través de ese color innombrable, ¿que será lo que veré?

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