domingo, 20 de noviembre de 2011

¿Sabes que Walt? Es todo culpa tuya, te mereces una buena pata en tu culo de hielo.

Para que haya un principio...

De pronto el fin.
Se suponía que contabas con él, pero en el fondo creíste que sería para siempre...
Es odiosa esa sensación, ese vacío cuando algo se acaba, y se acaba de verdad, un agujero negro justo en el pecho, que lo consume todo, excepto un: ¿y ahora qué?
Tu mente se queda en blanco, decides entregarte a los brazos de la noche, para no pensar, para fingir que nunca ha pasado, malas noticias, no podrás quedarte mucho allí, así que tienes dos opciones, dejar que te arrastre la oscuridad, o que amanezca, con todos los recuerdos fríos que traerá.
Cuando algo está inacabado, el infinito se inclina ante ti, ofreciéndote todas las opciones, todo cuanto puedas imaginar, y es placentero saber que eres libre de desear, de conseguir... Cuando algo se acaba, te absorbe, dejándote solo con la memoria, recuerdos que no valen nada en el mundo del presente, el marcador vuelve a estar a cero, y no tienes ni idea de como empezar de nuevo.
Pero descubrirás que eres más fuerte de lo que parecía, recordarás como respirar, y darás el primer paso, y, si eliges bien, volverás a soñar.

E, infine, la vita in ....

Llegué tarde aquella mañana, a la tienda de los sueños e ilusiones... Agotado, ¿donde encontrar esos cristales? Esos del color innombrable, esos que parece haber encontrado todo el mundo, aunque muchos mientan, y con los que cubren sus pupilas sin vacilar, sin miedo a cortarse el alma, algunos dicen que valdría la pena.
Así que aquí estoy, muy a mi pesar, con los ojos castaños y sin haber sentido nunca la lluvia de París, algún día conseguiré esos cristales, unos de verdad, y serán los mas brillantes y hermosos, porque serán solo mios, y podré ver lo que solo unos pocos han visto, a través de ese color innombrable, ¿que será lo que veré?

jueves, 10 de noviembre de 2011

Algunos no

¿Debería estar triste o contenta? ¿No era yo la que odiaba las obviedades? Como siempre, estoy ausente, perdiéndome en el enmarañado hilo de pensamientos, que se alargan fuera de mi, fundiéndose con el borde de las llamas. Hace mucho que debí quemarlos, supongo que era de las que pensaba que los libros arden mal... pero algunos no.
- Di adiós cariño,- Susurré con voz entusiasta mientras balanceaba su manita de un lado a otro- así, diles adiós a las mentiras, ahora podrás leer... ¿quien sabe? quizás algo más productivo, como un libro de trigonometría.
La pequeña parecía...¿Confundida?¿Enfadada?¿Triste? Puede que todo a la vez, me miraba desde aquellos enormes ojos marrones, haciéndome sentir como si ella fuese la adulta, y yo solo una niña asustada. Después de todo tengo miedo, miedo a llegar tarde, miedo a que a ella le pase lo mismo, miedo a no hallar nunca la verdad.

Peor que despertar

¿Acaso era solo una idea, un escalofrío?

Se oye ese rugido, esa única voz formada por tantos alientos perdidos y sin rostro, se pierde en la oscuridad, entre luces titilantes y ruido.

¿Esque nunca tuve una oportunidad?

Hace frío, mucho frío, o eso parecen querer decir las manos pálidas, porque no siento nada, solo esa explosión que me consume.

¿Esque no lo deseé con demasiadas fuerzas?

Me vuelvo valiente, quizás sea el falso calor, quizás ya no lo aguante más, saltar al vacío y esperar que algo me sostenga, o despertar.

Adiós, otra vez no.

domingo, 6 de noviembre de 2011

¿?

Siempre serás mi inspiración, aunque la eche en falta en días como hoy, porque suele marcharse, sin equipaje ni miradas atrás, para refrescar un poco las ideas supongo, inconvenientes de depender de un espíritu libre.
Que extraño, es como si me faltase algo, como si una pieza no encajase...
Miro las páginas que me quedan por leer, agudizo el oído, pero siguen sin llamarme, tampoco resuena esa voz en mi cabeza, la que sabe a tinta y desorden, ni noto ese cosquilleo al acariciar las cuerdas... nada, solo vacío en la mente, silencio, remordimientos y ansiedad, que extraño día, y esos ojos torturados no me reconfortan precisamente. Ayer fue peor, tanto que ni siquiera veía el camino trazado entre la lluvia, que extraña sensación. Un rayo de sol, ¿que hace aquí? desentona como una rosa en el desierto, y hablando de desiertos, ¿donde estoy?

martes, 1 de noviembre de 2011

Una llave dorada

Vivir de momentos pasados, porque no me gustan los cambios, porque son bruscos y lo suelen estropear todo, porque me hago la ilusión de que cualquier tiempo pasado fue mejor, porque no paro de revivir esa historia, esa canción, porque me devuelve a mi antiguo yo, porque es mejor, porque me deja sin gravedad, mientras lo observo todo desde esta perspectiva turbia, que solo deja ver las cosas buenas. Lágrimas nunca derramadas, de ira, de frustración, siempre lloro cuando me enfado, por eso evito discutir, o llegar a callejones sin salida, donde da igual cuanto patalees...
Los recuerdos siguen llamando a la puerta, la que no cerraste con llave, ¿y que harás? solo son fantasmas, asesinados por las agujas del reloj, déjalos ir, déjalos ir, no te devolverán a los caídos, solo te recordarán que los has perdido. Pero que dulce sería volver a oír sus voces, fingir que siguen ahí, entonces, ¿que harás? recuerda que son más fuertes, que saben donde pinchar, y que en el fondo, solo estás intentando huir de lo que sientes ahora. Ante ti la cerradura, ¿que harás?