lunes, 24 de octubre de 2011

Como un soplo de velas

Dejé que se me escapara el aliento entre los dientes, haciendo nubes que, por una vez, no llevaban mensaje, mientras mi cuerpo deambulaba por una de esas calles, torcidas aposta para que parezcan infinitas. ¿Porque siempre estoy andando? Tampoco importa...
Ahora mismo debería estar en el invierno de Madrid, quizás en el otoño de Praga, pero estoy en París, la ciudad donde todo lo que tiene que suceder, sucede, el principio y el final de todas mis historias. Que tonta, me pregunto porqué no puedo dejar de venir aquí. Quizás sean los labios rojos, las luces doradas o esa música en el aire, quizás es que aun no he tirado la toalla después de todo, quizás, solo quizás, empiezo a creer en el destino.

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