viernes, 8 de julio de 2011

Camino a la autodestrucción

Ya no recuerdo por qué esa pequeña chispa dorada decidió aniquilarme... ¿En qué momento se alzaron las llamas? ¿Cuándo me rodearon?...¿Cuándo dejó de importarme?
Que hermoso es, el fuego, danzando a mi alrededor con esa elegancia, con esa luz, tan poderoso e indómito... Hubo un tiempo en el que solía correr por mis venas, en un pacto prohibido, volviéndonos uno solo. Ahora, por alguna razón, se ha revelado contra mí. Probablemente solo esté divagando, tengo los pulmones colapsados de humo.
No ha llegado el dolor, aun no, aunque puedo sentir algunos besos furtivos rodando por mi piel, pero aun no duele, aun no. Y quiero que me duela, y poder despertarme al fin, y torturarme a gusto, hasta recuperarme emergiendo de las cenizas, por eso comenzó todo, por eso estoy aquí, intentando sobrevivir matándome.
Es tan espeluznantemente ridículo que no puedo evitar reír, con el último aliento que me queda, suficiente para que me encuentres entre llamas y nubes, y me salves... quizás solo quería mentirme otra vez, y fingir que estoy entre tus brazos porque me quieres.

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