martes, 31 de mayo de 2011

Oh, it's too late

Extraño sueño de una noche de verano, de lluvia de estrellas suicidas, que caen lentamente a nuestro alrededor, como hermosos copos de cristal de bohemia, inundándolo todo con su tenue luz, mientras la suave música nos hace girar, tan juntos que parecemos uno.
Y, como siempre, despierto entre lágrimas, olor a óxido, sal y error. Yo solo era una chica que quería sumergirse en tus ojos, y encontrar tesoros en sus doradas aguas, para pagar con ellos esperanzas y otras drogas ¿Que ha sido de aquella canción?¿Que hay de la magia?¿Donde estás ahora?
Yo sigo siendo adicta a las esperanzas, mas ya no me queda nada con que pagarlas, solo conservo el recuerdo de aquella noche, de aquel baile interminable, de aquel silencio que lo decía todo, de tus ojos, de las luces, de mi vestido largo, de tu sonrisa cálida. Que estúpida, pensar que yo era una princesa de cuento, y creerte, y aferrarme a estos recuerdos, y a ti, porque honestamente, nunca dejé de caer cuando ponías esa cara de ángel, justo para cuando la necesitabas, como ahora, mientras me pides perdón, pero ya no veo ese caballo blanco que dices montar, y yo ya no soy tu princesa, así que me voy con mi corona de madera, y no puedo evitar reírme de la expresión que se ha dibujado en tu rostro, mientras veo como te alejas por el retrovisor.

martes, 24 de mayo de 2011

Pequeñas locuras

Puedo sentirlo, en este mismo instante, y todos los del día. Su definición es inexacta dado que en realidad no existe, no significa nada, lo significa todo, mas no forma parte de ningún diccionario. Podría ser bautizado como hueco o como nudo, puede localizarse tanto en el pecho como en el estómago, puede tener mil causas, o quizás no tiene explicación, y a pesar de todo, ahí está, a medio camino entre lo físico y lo abstracto, enloqueciéndome, tornados ya mis ojos grises e impuesta la denuncia por los suspiros  robados, camino, porque es lo único que sé hacer sin pensar demasiado. Y de pronto me echo a correr, con el impulso extra de las miradas ajenas clavadas a la espalda. Y como siempre, sé que mi parada es inminente, como lo es la de este viejo compañero, que me sigue advirtiendo, que me aconseja, por mas que yo no lo escuche. Deshago los nudos con cada paso, con cada bocanada de fuego, y río, y me siento viva, dejando que este inesperado cosquilleo de alegría me recorra, y por fin me doy cuenta de que estoy sumergida en la dorada luz del sol, sin dudas, sin temores, solo yo y una canción, que por supuesto tiene final, pero todo lo bueno lo tiene.