jueves, 20 de enero de 2011

Miradas del calibre 22

Solo te pediré una última cosa, no es mucho, espero que me lo concedas:
Mantén el pulso firme cuando dispares...
Bang bang, a partir de entonces todo será cosa mía, bang bang, tus palabras buscarán mi corazón como esas balas, bang bang, ya nada importará cuando golpee el suelo, bang bang, no permitas que tu mano tiemble, bang bang, ese odioso sonido... bang bang.
Se me han cerrado las puertas al club de los optimistas incorregibles, les he llevado a la quiebra. Ahora solo queda una bala en mi cinturón, aquella con la que me apuntaste, una de tantas que no alcanzó su destino.
Pero a pesar de saber que tu revolver aun no está saciado, sonrío, puede que después de todo, no quisieras acertar.

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