domingo, 18 de diciembre de 2011

Como Ícaro

Tener esa sensación como de volar, perder el suelo bajo los pies y sentirte libre, solo para que al segundo siguiente el suelo te encuentre de nuevo, y estrellarte, con todo lo que ello conlleva. Que bonita eres ignorancia. Quizás intente hacerme unas alas de cera, solo como remiendo durante un tiempo, puede que intente irme lejos, pero, ¿no sería terrible? que al dejarlo todo atrás, descubra que el problema siempre fue mío... si, lo sería, crucemos los dedos, pronto habrá que despegar.

domingo, 20 de noviembre de 2011

¿Sabes que Walt? Es todo culpa tuya, te mereces una buena pata en tu culo de hielo.

Para que haya un principio...

De pronto el fin.
Se suponía que contabas con él, pero en el fondo creíste que sería para siempre...
Es odiosa esa sensación, ese vacío cuando algo se acaba, y se acaba de verdad, un agujero negro justo en el pecho, que lo consume todo, excepto un: ¿y ahora qué?
Tu mente se queda en blanco, decides entregarte a los brazos de la noche, para no pensar, para fingir que nunca ha pasado, malas noticias, no podrás quedarte mucho allí, así que tienes dos opciones, dejar que te arrastre la oscuridad, o que amanezca, con todos los recuerdos fríos que traerá.
Cuando algo está inacabado, el infinito se inclina ante ti, ofreciéndote todas las opciones, todo cuanto puedas imaginar, y es placentero saber que eres libre de desear, de conseguir... Cuando algo se acaba, te absorbe, dejándote solo con la memoria, recuerdos que no valen nada en el mundo del presente, el marcador vuelve a estar a cero, y no tienes ni idea de como empezar de nuevo.
Pero descubrirás que eres más fuerte de lo que parecía, recordarás como respirar, y darás el primer paso, y, si eliges bien, volverás a soñar.

E, infine, la vita in ....

Llegué tarde aquella mañana, a la tienda de los sueños e ilusiones... Agotado, ¿donde encontrar esos cristales? Esos del color innombrable, esos que parece haber encontrado todo el mundo, aunque muchos mientan, y con los que cubren sus pupilas sin vacilar, sin miedo a cortarse el alma, algunos dicen que valdría la pena.
Así que aquí estoy, muy a mi pesar, con los ojos castaños y sin haber sentido nunca la lluvia de París, algún día conseguiré esos cristales, unos de verdad, y serán los mas brillantes y hermosos, porque serán solo mios, y podré ver lo que solo unos pocos han visto, a través de ese color innombrable, ¿que será lo que veré?

jueves, 10 de noviembre de 2011

Algunos no

¿Debería estar triste o contenta? ¿No era yo la que odiaba las obviedades? Como siempre, estoy ausente, perdiéndome en el enmarañado hilo de pensamientos, que se alargan fuera de mi, fundiéndose con el borde de las llamas. Hace mucho que debí quemarlos, supongo que era de las que pensaba que los libros arden mal... pero algunos no.
- Di adiós cariño,- Susurré con voz entusiasta mientras balanceaba su manita de un lado a otro- así, diles adiós a las mentiras, ahora podrás leer... ¿quien sabe? quizás algo más productivo, como un libro de trigonometría.
La pequeña parecía...¿Confundida?¿Enfadada?¿Triste? Puede que todo a la vez, me miraba desde aquellos enormes ojos marrones, haciéndome sentir como si ella fuese la adulta, y yo solo una niña asustada. Después de todo tengo miedo, miedo a llegar tarde, miedo a que a ella le pase lo mismo, miedo a no hallar nunca la verdad.

Peor que despertar

¿Acaso era solo una idea, un escalofrío?

Se oye ese rugido, esa única voz formada por tantos alientos perdidos y sin rostro, se pierde en la oscuridad, entre luces titilantes y ruido.

¿Esque nunca tuve una oportunidad?

Hace frío, mucho frío, o eso parecen querer decir las manos pálidas, porque no siento nada, solo esa explosión que me consume.

¿Esque no lo deseé con demasiadas fuerzas?

Me vuelvo valiente, quizás sea el falso calor, quizás ya no lo aguante más, saltar al vacío y esperar que algo me sostenga, o despertar.

Adiós, otra vez no.

domingo, 6 de noviembre de 2011

¿?

Siempre serás mi inspiración, aunque la eche en falta en días como hoy, porque suele marcharse, sin equipaje ni miradas atrás, para refrescar un poco las ideas supongo, inconvenientes de depender de un espíritu libre.
Que extraño, es como si me faltase algo, como si una pieza no encajase...
Miro las páginas que me quedan por leer, agudizo el oído, pero siguen sin llamarme, tampoco resuena esa voz en mi cabeza, la que sabe a tinta y desorden, ni noto ese cosquilleo al acariciar las cuerdas... nada, solo vacío en la mente, silencio, remordimientos y ansiedad, que extraño día, y esos ojos torturados no me reconfortan precisamente. Ayer fue peor, tanto que ni siquiera veía el camino trazado entre la lluvia, que extraña sensación. Un rayo de sol, ¿que hace aquí? desentona como una rosa en el desierto, y hablando de desiertos, ¿donde estoy?

martes, 1 de noviembre de 2011

Una llave dorada

Vivir de momentos pasados, porque no me gustan los cambios, porque son bruscos y lo suelen estropear todo, porque me hago la ilusión de que cualquier tiempo pasado fue mejor, porque no paro de revivir esa historia, esa canción, porque me devuelve a mi antiguo yo, porque es mejor, porque me deja sin gravedad, mientras lo observo todo desde esta perspectiva turbia, que solo deja ver las cosas buenas. Lágrimas nunca derramadas, de ira, de frustración, siempre lloro cuando me enfado, por eso evito discutir, o llegar a callejones sin salida, donde da igual cuanto patalees...
Los recuerdos siguen llamando a la puerta, la que no cerraste con llave, ¿y que harás? solo son fantasmas, asesinados por las agujas del reloj, déjalos ir, déjalos ir, no te devolverán a los caídos, solo te recordarán que los has perdido. Pero que dulce sería volver a oír sus voces, fingir que siguen ahí, entonces, ¿que harás? recuerda que son más fuertes, que saben donde pinchar, y que en el fondo, solo estás intentando huir de lo que sientes ahora. Ante ti la cerradura, ¿que harás?

domingo, 30 de octubre de 2011

Inconvenientes

Y entonces, tendrás que elegir.
Me dirijo hacia el aeropuerto, tan rápido como el tráfico lo permite, intentando no pensar, no pensar en nada, una tarea difícil. Salgo del taxi, demasiado arreglada, a punto de coger un vuelo que ni siquiera sé a donde me llevará y lo suficientemente obsesionada como para que no me importe.
Como no, ella está esperándome, siempre había pensado que yo era la cabezota.
- Apártate de mi camino,- Digo en tono mordaz, después de todo tengo prisa- no vas a conseguir nada.
Ella simplemente forma una arrogante sonrisa en sus labios, vencidos y cansados. Ambas sabemos lo que va a ocurrir, ganaré, siempre gano, porque solo yo gobierno mi vida.
-¿Realmente estás tan segura?- parece divertida- ¿Acaso no consigo siempre tu arrepentimiento? Una y otra vez, pareces una adicta a tu propio dolor.
-Esta vez es diferente- me justifico, todavía firme.
-Eso dices siempre, pero el caso es que solo lo conseguiste una vez con tus métodos, y esa fue la excepción a la regla cielo, sabes que tengo razón, así que da media vuelta y ahórrate todo esto. ¿O acaso quieres volver al frío, a la compasión, a la humillación y la oscuridad? porque eso es lo que conseguirás si coges ese vuelo. Piensa por una vez, podemos conseguirlo, pero no así.
Comienzo a enfadarme de verdad, una de esas rabietas que cogen los niños al darse cuenta de que sus padres tienen razón. Tragando un poco de orgullo, me giro y deshago el camino. Volvemos a ser una, pero en cuanto baje la guardia, volveré a escaparme

miércoles, 26 de octubre de 2011

Teoría de la cuchara

Qué haces cuando estás hecha un lío, tanto que ya no reconoces ni tu forma de escribir, qué haces cuando se desmorona tu mundo, cuando estás perdida, cuando no confías en nadie, cuando por fin todo es perfecto, y vuelven a hacerte daño, ¿que se supone que debes hacer? Es tan obvio que hasta hace gracia, ser feliz, y divertirte mucho, porque las cosas suceden por algo, y por mucho que te enfades, no puedes doblar una cuchara con la mente, así que maravíllate con saber que lo puedes hacer con las manos.

lunes, 24 de octubre de 2011

Como un soplo de velas

Dejé que se me escapara el aliento entre los dientes, haciendo nubes que, por una vez, no llevaban mensaje, mientras mi cuerpo deambulaba por una de esas calles, torcidas aposta para que parezcan infinitas. ¿Porque siempre estoy andando? Tampoco importa...
Ahora mismo debería estar en el invierno de Madrid, quizás en el otoño de Praga, pero estoy en París, la ciudad donde todo lo que tiene que suceder, sucede, el principio y el final de todas mis historias. Que tonta, me pregunto porqué no puedo dejar de venir aquí. Quizás sean los labios rojos, las luces doradas o esa música en el aire, quizás es que aun no he tirado la toalla después de todo, quizás, solo quizás, empiezo a creer en el destino.

sábado, 22 de octubre de 2011

Seguro que no

La euforia me hace sonreír, reírme a carcajadas de hecho, es genial, maravillosa, la mejor sensación del mundo, o lo sería si tuviese alguna lógica sentirla en este momento, en esta estación de errores, donde, al parecer, he comprado todos los billetes. Solo ida por favor.
Y es que, decir que es lo que quiero, que estaría bien, sería la más fea de las mentiras, entonces, ¿Porque sigo en este andén? Malditas sean las circunstancias que no me dejan ser yo misma, ni pensar con la cabeza fría. Pero bueno, ya que no parezco con demasiadas ganas de hacer el camino a pie, me dejaré llevar, un poco de diversión al margen de la moralidad, seguro que no me arrepiento...

sábado, 15 de octubre de 2011

Buena suerte

Por fin se da cuenta de hacia donde va, de lo que necesita, pero, ¿acaso no es eso lo que siempre ha querido evitar? Seguir una receta, una lista de condiciones, ideas que otros pensaron antes que ella... Supongo que a veces hay que mirar hacia algunas decisiones pasadas, ser crítico y volver a elegir, y lo mas probable es que la nueva respuesta no tenga nada que ver con la primera, porque ya no eres aquella persona, porque cada vez te vas acercando más a lo que eres de verdad, y un día te levantarás, te mirarás al espejo y te darás cuenta de que, a pesar de los defectos, en el fondo no querrías cambiar nada, porque siempre has sido tu, aunque no siempre lo supieras. Y ahora, ahora que por fin sabes hacia donde vas, llega la parte más complicada, porque no conseguirlo te causará un dolor que la ignorancia no proporciona.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Got game

Se mezclan los sonidos, los latidos, los pasos, los días... mientras continúas, solo por hacer algo, con la cabeza perdida en mil cosas, en toneladas de hilos que te arrastran, que te atan, que pierdes o recuperas. Parece imposible pensar en una sola cosa, y por supuesto, se hizo el caos. Sabe a rojo y tempestad, pero te gusta, la predictibilidad nunca fue lo tuyo...
De pronto todo se detiene en seco, los hilos se cortan, dejas de avanzar, como si te hubieras estrellado contra un muro, pero vale la pena dejar de pensar... porque ahí está, una vez más y después de tanta espera. Alargas la mano, ¿notas ya el frío? Claro que sí, supongo que eres de esa clase de personas que aprendieron a soñar despiertas. Pero no te preocupes, despertarás, y solo tu podrás decidir si la pesadilla era sueño, o el sueño realidad.

domingo, 18 de septiembre de 2011

¡Oh, la estupidez!

¡¿PERO QUE DEMONIOS...?! ¿Y ahora que? ¿Me río o mato a alguien? ¡Que frustrante!
La ira es un sentimiento extraño, pues nunca viaja sola, sorpresa, negación, incomprensión, ironía, tristeza, cansancio... sobretodo cansancio... el mismo que hace que baje la mirada, suspire y arrastre los pies bajo la lluvia, ¿derrotada o vencedora? supongo que es difícil saberlo, ya que yo también he perdido algo, la paciencia. Y aquí llega mi parte favorita de la ira, la parte en que me da igual todo, una parte en la que te sientes terriblemente bien, y que tan facilmente llega, como se irá.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Simple

Levantas la vista de la pantalla, no sé si escondiendo algo de confusión o una carcajada, y me preguntas por qué casi todo lo que has leído es tan triste. Bien, era una sonrisa. Me quedo un rato pensando, no porque no me hubiese percatado de ello hasta ahora, sino porque nunca lo había dicho en voz alta. Te contesto que la tristeza es interesante {Tenía razón, había algo de confusión tras tus pupilas}, que mi vida es plena, feliz, como la de la mayoría de la gente, es un sentimiento facilmente comprensible, el bienestar es lo normal, algo común, por eso escribo sobre cosas que no se sienten todos los días, hechos extraordinarios y difíciles de entender, así es como veo la melancolía. Probablemente me estés tomando por loca, pero una vez más, me sorprendes, y me dices que en ese caso, escriba sobre ti.

¿Cual es la mejor parte para ti?

¿La mejor parte? Quizás sepa cual es con seguridad algún día, por ahora, todo es lo mejor.

viernes, 29 de julio de 2011

Brutto sogno

Me miró con aquellos ojos de gata callejera, abandonada pero feroz, maquillados con el poder que suministra el orgullo. Movió sus labios rojo escarlata, formando palabras con maestría, supongo que eso nunca se pierde, pero carentes de la elegancia que una vez las vistió. Me reí por no llorar, una risa cruel, sentía el sonido atascado en mi garganta, extraño, ajeno... Tanto tiempo viendo a un maestro ejercer su oficio le confieren a una ciertas cualidades que no pensaba desaprovechar. De pronto se volvió diminuta, y de sus ojos resbalaron lágrimas brillantes, borrando el maquillaje, dejando a una niña asustada. Sin darme cuenta bajé la guardia, se me olvidó que esto era una batalla, se me olvidaron los arañazos, los gritos, los años... olvidé, porque ese siempre fue mi trabajo, y me encontré de nuevo con ese lazo, con esas dos niñas cogidas de la mano, con la esperanza...
Un sonido ya familiar cortó el aire, sus ojos se habían vuelto a convertir en lo que siempre serán, dos pozos negros, bajé la vista hasta mi abdomen, la sangre comenzó a brotar al mismo tiempo que su risa, su cara contraída por la satisfacción. Caí de rodillas mientras se alejaba, todavía riéndose. Ni me molesté en intentar llorar, había jugado bien, astuta como siempre, una victoria sin precedentes. Pero ahora no me apetecía pensar en ello, mientras la sangre seguía fluyendo, solo podía ver a aquellas niñas felices, solo quería murmurar aquellas canciones, solo quería imaginar, qué hubiese pasado si hubiésemos sido mejores.

jueves, 28 de julio de 2011

Toothpaste kisses

Todo irá bien, no me contradigas. Arrancaré todas las hojas de mi cuaderno, gastaré toda la tinta que necesite, pero lo haré, encontraré esas palabras, acabaré ese dibujo y te tendré para siempre. Y las estrellas serán testigos, en esta media noche, cuando se suponía que debíamos ser buenos, lavarnos los dientes y acostarnos temprano. Pero nunca fuimos obedientes, así que no me contradigas, porque ahora mismo ni siquiera yo me creo mi mentira. He aprendido que la realidad es mucho mejor que un "felices para siempre", sin embargo, es más dificil, más dolorosa, por eso debes creertelo, por eso necesito creermelo, y que así, solo durante unos minutos, esta noche sea eterna.

martes, 26 de julio de 2011

Ha llegado

Suspiro entre las sábanas, ya no recordaba lo agradable que puede resultar el sonido de la lluvia al otro lado de la ventana. Una mansa tormenta de verano, casi podría confundirse con el traqueteo característico de los discos de vinilo. Por alguna razón, hace que me sienta más segura y cobijada en esta cálida habitación. Sin embargo, una parte de mí se abandona a la melancolía... En el fondo sé muy bien porqué, de modo que dejo la mente en blanco, y me sumerjo en ese sonido eterno, esperando impaciente a que amanezca.

domingo, 24 de julio de 2011

En la cara oculta de la Luna

Es como siempre ese sonido, el sonido del silencio, el que me despierta a media noche, con la certeza de haber muerto, el frío aun pegado a la piel, los ojos muy abiertos y palabras hechas para no ser pronunciadas. Y juro haber muerto y despertado en ese instante, en ese sueño realidad, en medio de la tranquilidad del inconsciente, creyendo haber cerrado los ojos para siempre. Recuerdo la paz mientras la vista se nublaba, la nada, seguida del revoloteo de mi corazón retomando el vuelo, cuando todo parecía perdido, recuerdo la necesidad agarrarme a la vida con todas mis fuerzas, y multitud de rostros sorpendidos a mi alrededor, a los médicos pronunciando la palabra "Imposible", y a los ilusos, "Milagro", pues no todos nos adaptamos a la realidad, y a veces, es ella la que tiene que ceder, aunque solo sea por un instante... para poder sentir aquello que nadie más pudo contar.

lunes, 11 de julio de 2011

Save me

I carefully put myself another band-aid. It isn't important, it doesn't hurts, it will heal soon. I smile, everything is fine, everything will be fine ... I walk, with a childish illusion, as it feels like when you wake up on Christmas morning, with the same joy which you put a tooth under your pillow ... Now you thinks about those things with yearning, because it was nice, because lies usually are. It's easy to lie to someone when you knows what will want to hear, and who want to be lied. It's the easiest solution, put a band-aid and all set, you don't see it, so it isn't important ... Lie, lie and lie. So many lies must have a price, blood, blood and more blood, the bandage won't last long, it overflows like a river of bad omens. And then you realize that it's no use lying, that you will have to be valiant and see how deep is the wound, because the bullet wounds, mustn't be covered with band-aids.

Coloco con suavidad otra tirita. No es nada, ya no me duele, se curará rápido. Sonrío, todo está bien, todo irá bien...  Camino, con una ilusión infantil, como la que se siente al despertar la mañana de Navidad, con el mismo regocijo con el que colocas un diente bajo tu almohada... ahora piensas en esas cosas con nostalgia, porque era bonito, porque las mentiras, normalmente, lo son. Es fácil mentir a alguien que sabes lo que quiere oír, y que quiere que le mientas. Es la solución más fácil, poner una tirita y ya está, no se ve, por lo tanto no es importante... Mentir, mentir y mentir. Tanta mentira tiene que tener un precio, sangre, sangre y más sangre, la tirita no aguantará mucho, se desborda, como un río de malos presagios. Y entonces te das cuenta de que ya no sirve de nada mentirse, que habrá que ser valiente y ver lo profunda que es la herida, porque las heridas de bala, no deben cubrirse con tiritas.

viernes, 8 de julio de 2011

Camino a la autodestrucción

Ya no recuerdo por qué esa pequeña chispa dorada decidió aniquilarme... ¿En qué momento se alzaron las llamas? ¿Cuándo me rodearon?...¿Cuándo dejó de importarme?
Que hermoso es, el fuego, danzando a mi alrededor con esa elegancia, con esa luz, tan poderoso e indómito... Hubo un tiempo en el que solía correr por mis venas, en un pacto prohibido, volviéndonos uno solo. Ahora, por alguna razón, se ha revelado contra mí. Probablemente solo esté divagando, tengo los pulmones colapsados de humo.
No ha llegado el dolor, aun no, aunque puedo sentir algunos besos furtivos rodando por mi piel, pero aun no duele, aun no. Y quiero que me duela, y poder despertarme al fin, y torturarme a gusto, hasta recuperarme emergiendo de las cenizas, por eso comenzó todo, por eso estoy aquí, intentando sobrevivir matándome.
Es tan espeluznantemente ridículo que no puedo evitar reír, con el último aliento que me queda, suficiente para que me encuentres entre llamas y nubes, y me salves... quizás solo quería mentirme otra vez, y fingir que estoy entre tus brazos porque me quieres.

jueves, 23 de junio de 2011

Dados trucados

Que idiota, allá voy, de cabeza y sin paracaídas, como siempre, como debe ser, como lo haría alguien sin dos dedos de frente.
La vida, al final, te enseña que tras una bajada siempre hay una subida, pero por alguna inexplicable razón, cada vez que estamos en la cima se nos olvida que es hora de caer, quizás sea la falta de oxígeno, quizás la negación...
En cualquier caso, esta vez soy yo quien ha decidido tirarse, conozco como funciona, la sensación de vacío, el abrazo agonizante del asfalto, el sonido de los huesos rotos, el olor de la morgue, del desinfectante, y el de la luz del sol. No me hace especial ilusión vivir esto de nuevo, pero tengo alma de jugadora, y eso también implica saber perder, tanto si sale bien, como si no.

jueves, 16 de junio de 2011

El enemigo en el pecho

¡Toc-toc!
No, esta vez no, lo siento, no estoy en casa...
¡Toc-toc!
Maldita sea... ¿Esque no tienes nada mejor que hacer?
¡¡Toc-toc!!
¡No pienso volver a caer!¡Dejame tranquila!
¡¡TOC-TOC-TOC-TOC-TOC-TOC!!
¡¡YA BASTA!!
Abro la puerta, poco más que oscuridad y frío al otro lado, vacío, solitario...
Mierda...
Cierro a mi espalda con un portazo, sin saber bien si llorar o pegar a alguien.
¡Toc-toc!
Muérete ya.

martes, 31 de mayo de 2011

Oh, it's too late

Extraño sueño de una noche de verano, de lluvia de estrellas suicidas, que caen lentamente a nuestro alrededor, como hermosos copos de cristal de bohemia, inundándolo todo con su tenue luz, mientras la suave música nos hace girar, tan juntos que parecemos uno.
Y, como siempre, despierto entre lágrimas, olor a óxido, sal y error. Yo solo era una chica que quería sumergirse en tus ojos, y encontrar tesoros en sus doradas aguas, para pagar con ellos esperanzas y otras drogas ¿Que ha sido de aquella canción?¿Que hay de la magia?¿Donde estás ahora?
Yo sigo siendo adicta a las esperanzas, mas ya no me queda nada con que pagarlas, solo conservo el recuerdo de aquella noche, de aquel baile interminable, de aquel silencio que lo decía todo, de tus ojos, de las luces, de mi vestido largo, de tu sonrisa cálida. Que estúpida, pensar que yo era una princesa de cuento, y creerte, y aferrarme a estos recuerdos, y a ti, porque honestamente, nunca dejé de caer cuando ponías esa cara de ángel, justo para cuando la necesitabas, como ahora, mientras me pides perdón, pero ya no veo ese caballo blanco que dices montar, y yo ya no soy tu princesa, así que me voy con mi corona de madera, y no puedo evitar reírme de la expresión que se ha dibujado en tu rostro, mientras veo como te alejas por el retrovisor.

martes, 24 de mayo de 2011

Pequeñas locuras

Puedo sentirlo, en este mismo instante, y todos los del día. Su definición es inexacta dado que en realidad no existe, no significa nada, lo significa todo, mas no forma parte de ningún diccionario. Podría ser bautizado como hueco o como nudo, puede localizarse tanto en el pecho como en el estómago, puede tener mil causas, o quizás no tiene explicación, y a pesar de todo, ahí está, a medio camino entre lo físico y lo abstracto, enloqueciéndome, tornados ya mis ojos grises e impuesta la denuncia por los suspiros  robados, camino, porque es lo único que sé hacer sin pensar demasiado. Y de pronto me echo a correr, con el impulso extra de las miradas ajenas clavadas a la espalda. Y como siempre, sé que mi parada es inminente, como lo es la de este viejo compañero, que me sigue advirtiendo, que me aconseja, por mas que yo no lo escuche. Deshago los nudos con cada paso, con cada bocanada de fuego, y río, y me siento viva, dejando que este inesperado cosquilleo de alegría me recorra, y por fin me doy cuenta de que estoy sumergida en la dorada luz del sol, sin dudas, sin temores, solo yo y una canción, que por supuesto tiene final, pero todo lo bueno lo tiene.

miércoles, 27 de abril de 2011

Historia de una pregunta

Si bien es verdad que una respuesta puede apaciguar el insaciable apetito de la curiosidad, no es menos cierto que esta nos hace esclavos de más preguntas, como si de una adicción se tratase; o peor todavía, también cabe la posibilidad de que nos haga tanto daño, que nos arrepintamos de obtenerla.
Por ello, a veces es preferible vivir en la ignorancia…


Alzo la vista hacia las regias protagonistas de esta noche primaveral.
Comencé a caminar hace ya demasiadas sonrisas tristes, con la imperiosa necesidad de dejar mi mente en blanco, ¿qué mejor lugar que la imfravalorada muralla de una ciudad ciega para hacer naufragar mi propósito? Desperdicio mis pasos sobre ella, tan odiada por unos, bendecida por otros, alabada, envidiada, destruida, amada… y finalmente olvidada… me recuerda un poco a mí. Ambas perdimos toda función hace tiempo, más aquí estamos… ¿para qué?
Levanto un poco mi vestido y me encaramo al borde de este viejo montón de piedras, dejando caer mi desafiánte mirada hacia sus cimientos.
Hubiese preferido tener un final más noble, pero mi condición de mujer me aleja irremediablemente de la batalla, de modo que, si ha de ser escrito con barro, que así sea.
- ¡Kalina!- Gritan a mi espalda, rompiendo el silencio, mi determinación, la poca cordura que me restaba y mi alma. Esa voz, salida de las más oscuras profundidades del infierno, en menos de un latido de corazón, contrajo mis pupilas, desencajó mi rostro y llenó mis pulmones de un insoportable hedor a azufre, impidiéndome respirar… Marek…

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Mi padre era un comerciante, natural de Lugo, una pequeña localidad perdida entre las montañas del norte de España. No puedo más que recordarle, además de con infinito cariño, con mucho respeto, pues siempre me habían impresionado sus aventuras por Europa, provocadas por un trabajo que llevaba acorde con su alma de trotamundos. Cuando era niña, cada noche, antes de acostarme, solía relatarme alguna, aunque mi favorita sin lugar a dudas era aquella en la que contaba cómo había conocido a mi madre en Praga, la ciudad que me vio nacer, durante uno de sus muchos viajes en busca del apreciado cristal de Bohemia.
La conoció en uno de los más caprichosos cruces del destino, mas no es su historia la que nos atañe por el momento, la cuestión es que se enamoraron perdidamente, uno de esos sucesos que ya solo existen en la imaginación y en los suspiros de las jovencitas. Tanto fue así, que mi padre nunca volvió a su hogar, y mi madre, hija única y heredera de una de las pocas familias aristócratas que no había sucumbido a la revolución del dieciocho, renunció a su fortuna para desposarse con el amor de su vida, dado que sus progenitores se oponían enérgicamente a dicha unión. Así pues se casaron casi a hurtadillas, y se mudaron a la humilde casita a las afueras de la capital donde, una fatídica noche de Marzo, mi madre dio su vida a cambio de la mía.
Mi querido padre me hablaba constantemente de ella, en lo que ahora me pregunto, sino sería un intento de no olvidar.
Él la describía como la criatura más maravillosa de la Tierra, dulce, sincera, valiente, risueña y, según relataba, era tal su belleza, que los ángeles al verla, la consideraron tan divina, que los mortales no teníamos derecho ni capacidad para apreciarla, así pues, decidieron llevarla consigo.
“Y tú, mi querida Kalina,” solía decirme “eres tan increíblemente exacta a ella, tanto por dentro como en tu rostro, que al mirarte ya no puedo sentir pesar alguno.”
A la muerte de mi madre, mi abuelos, desesperados y torturados por su necedad al haber desterrado así a su hija, vieron en mí su oportunidad de redimirse, y a la edad de ocho años me trasladé a su palacete, donde se hicieron cargo de mi educación, y dejando así a mi padre libertad para entregarse a su afán de viajero, que junto conmigo, era lo único que le quedaba.
A pesar de todo, nunca pasaba más de un mes seguido sin verle, ya que sus suegros parecían haber comprendido al fin, y a través de mis relatos, cuan feliz había hecho a mi madre, y tras la muerte de estos, se instaló definitivamente a mi lado.
Además de una fortuna que me construía un futuro absolutamente desahogado, también fui heredera del título familiar a mis escasas diecinueve primaveras, por lo que mi inclusión en las altas esferas había sido casi obligatoria desde mi niñez, algo que no me desagradaba del todo. De hecho, recuerdo la vanidad que me caracterizaba con la llegada de la pubertad, cuando los bailes y los vestidos era todo mi mundo, gracias al cielo, en un par de años me di cuenta de mis defectos, y muy a pesar de mis abuelos, me fui desinteresando progresivamente de ese mundo, y fue en esta etapa de mi vida, cuando conocí a Marek.
Recuerdo muy bien la primera vez que me asomé a aquellos ojos claros, que me invitaban a perderme entre esmeraldas e hierba fresca, aunque no fue así como los comparé la primera vez, algo más parecido a “putrefactas aguas estancadas” fue lo que emplee para referirme a ellos cuando lo conocí.
Para mí él era otro muchacho malcriado como tantos que había conocido hasta la fecha, vanidoso, arrogante, orgulloso, grosero, falto de carisma, ingenio o intelecto a cualquier nivel discernible, en resumen, una amistad perfectamente prescindible. Pero la profunda amistad que unía a nuestras familias hizo que nos encontráramos más de lo que hubiésemos deseado. Hasta que, en lo que me pareció una magnífica idea por parte de sus padres, fue enviado a terminar sus estudios a Inglaterra, para mí todo era dicha y alegría, pero todo cambió una tarde de otoño tres años más tarde:
Yo había salido a pasear con un grupo de buenas amigas aquella tarde, y al comenzar a oscurecer, todas subieron a sus carruajes de regreso a casa. Un hermosísimo atardecer inundaba la ciudad, que para mí siempre será, la más bella del mundo, así que, desobedeciendo a mis mayores, decidí rehusar mi carruaje y volver andando a casa. Por supuesto, a mis dieciocho años, era plenamente consciente del efecto que causaba en los hombres, pero, ingenua de mí, jamás pensé que podría llegar a traerme problemas.
De ese modo, treinta minutos más tarde la noche había caído sobre la ciudad, y yo me veía acorralada por tres rufianes en un callejón sin salida, cerré los ojos con fuerza en cuanto comenzaron a acercarse, y justo cuando mis pulmones estaban listos para proferir una llamada de auxilio, me interrumpieron las voces de los tres hombres que, tras forcejear, habían caído inconscientes al suelo.
Levanté la vista, aun aterrorizada, con el grito en los labios y el corazón fuera del pecho… allí estaba él, atenazándome con una mirada de ira como nunca la había visto, se acercó a mí a grandes zancadas y me arrastró lejos del lugar.
Una vez a salvo, se paró en seco, me cogió por los hombros y me zarandeo, colérico. “¡¿Se puede saber en qué pensabas?!¡Dime!” me repetía una y otra vez, tras unos instantes comenzó calmarse y me miró fijamente. Sus ojos parecían de hielo al principio, pero, poco a poco, se fue derritiendo, dejando ver algo tan cálido y tan puro, que no se me ocurría cómo podía haber llegado a ver algo malo en él.
Me estrechó entre sus brazos con fuerza. “Me has dado un susto de muerte” susurró con más calidez “No se… no sé qué habría hecho si te llega a suceder algo, me habría vuelto loco” me confesó. ¿Era posible, que tras tres años sin verle, hubiese cambiado tanto? ¿Y porque no? ¿Acaso mi transformación no había sido igualmente repentina?
No se precisarlo con exactitud, pero creo poder asegurar, que fue en ese momento cuando comencé a enamorarme de él.
A pesar de todo, después del accidente, nuestra relación fue exasperantemente lenta y gradual, al principio apenas intercambiábamos charlas sin llegar a emplear los nombres de pila, y más tarde, llegó a ser mi mejor amigo. Pero en el fondo, siempre nos habíamos amado, a nuestra manera claro, pero desde el primer instante.
Cumplidos ya mis diecinueve años, yo vivía para su sonrisa y sus deslumbrantes ojos. Estaba segura que la calidez que me embargaba en su presencia era la única energía que necesitaba para vivir, de hecho, aun lo creo.
Pero a pesar de toda mi dicha, nubes grises de tormenta se acercaban para todos.
Padre calló gravemente enfermo de una gripe que había contraído en uno de sus viajes, y poco antes de morir, viendo lo que se avecinaba, me hizo prometer que en cuanto las cosas se pusieran difíciles, cogiera todo el dinero que tuviera a mano y partiese hacia Lugo, donde él estaba seguro de que su gran muralla me protegería de todo mal.
Y así lo hice, el día antes de mi cumpleaños, un catorce de Marzo de 1938, Marek y yo nos disponíamos a coger el tren rumbo a la salvación.
“Ve entrando tú, voy a hablar un momento con el supervisor.” me había dicho con una sonrisa. Echaría de menos Praga, pero mientras pudiera estar con él, sería feliz, pensaba mientras esperaba a que entrase por la puerta… pero nunca volvió.
Intenté bajar del tren al percatarme de que comenzaba a moverse, pero el supervisor me lo impidió.
Le vi alejarse poco a poco, desesperada, a través de la ventana. Si se quedaba moriría, ambos lo sabíamos.
Jamás pensé que podría llorar ni gritar así, jamás imaginé que el pecho podría dolerme tanto, pero él parecía sereno mientras me enviaba un solemne beso a través de la distancia que nos separaba, rodeado de vapor, como el ángel que era.
Más tarde, el mismo supervisor al que odiaré toda mi vida me entregó la carta en la que mi amado me suplicaba perdón, y se disculpaba alegando que necesitaba ponerme a salvo antes de alistarse para defender nuestra ciudad, ya que de otra manera, no hubiese aceptado irme. La quemé.
Llegué a Lugo con los veinte cumplidos y mi mundo destrozado para siempre, solo el abrigo de mi fiel amiga de piedra y un par de curiosidades más consiguieron mantenerme viva estos catorce años. Nunca volví a tener noticias de Marek, ninguna de mis cartas fueron contestadas, hasta hoy, de nuevo el día de mi cumpleaños, el día en que he decidido poner fin a mi dolor.

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Me giro lentamente, todavía incrédula. Antes de que pueda parpadear, me encuentro lejos del borde desde el que planeaba poner fin a todo, y en su lugar, me encuentro entre sus brazos. Me dice algo que mi cerebro no es capaz de asimilar, todavía sigo en estado de shock, y algo en mí aflora, como un volcán a punto de estallar, y saco a la luz todos los ponzoñosos sentimientos que tanto tiempo llevan corroyéndome por dentro.
Me alejo de él de un empujón y con todas las fuerzas que me quedan le abofeteo.
Al principio parece sorprendido, pero antes de que pueda asimilarlo e indignarse le interrumpo.
-Catorce años… ¡¡CATORCE AÑOS!!- Grito, fuera de mí, sin darme cuenta de que he comenzado a llorar, algo que no hago desde aquellos dos días de viaje en tren.- ¡Ni una carta! ¡NADA! Creí… creí…- no puedo continuar, se me quiebra la voz. Oigo sus pasos, se acerca de nuevo - ¡¡NO ME TOQUES!!
Pero no detiene su avance, me rodea con sus brazos y me sujeta con fuerza. Me retuerzo, le araño, tratando de herirle por todos los medios, en un intento por hacerle tanto daño como él me hizo a mí, seguramente sea una postura infantil y algo trastocada, pero no me importa. Y sigo llorando, pasan los segundos, los minutos, las horas, y al fin amanece…
Ya no me queda nada que purgar de mi corazón maltrecho, y ahora sí, lo miro, y me pierdo en sus ojos, como tantas otras veces, de ese hermoso color verde tan cálido… por fin en casa.
Sólo queda una cosa por decir, y mis labios formulan la pregunta antes de que mi cerebro lo haya ordenado siquiera.
-Dime, ¿Qué ha ocurrido?- susurro.






martes, 29 de marzo de 2011

Querida oscuridad:

Hemos pasado por muchas cosas juntas, de hecho tenerte de compañera ha sido una experiencia memorable, de veras, aunque pasásemos momentos malos, como cuando me invadía la esperanza o cuando pensaba que todo iba bien, y te ibas, pero al parecer aquel no era el momento de separarnos. Quizás me acompañes en la distancia durante toda mi vida, pero ha llegado el momento de echarte, de ser yo misma, y de que amanezca, aunque haya que ir a trabajar, así pues, te deseo lo mejor, y no vuelvas nunca.
Con cariño:

Marta

sábado, 5 de marzo de 2011

Y aparte

Ya han pasado días, parece más tiempo... Piensas en porqué no seguir escribiendo, porque un punto al fin y al cabo, también es la posibilidad de cambiar de tema. No reconoceré nunca cuanto me duele, pues es mucho peor de lo que jamás imaginé, tampoco reconoceré que en muchos momentos me cubro el rostro con una máscara, ni que me desmorono cada noche en cuanto apago la luz de mi mesilla, ni todas las gotas oscuras que todavía me quedan por purgar de lo que un día fue un corazón, y no lo haré porque no me lleva a ninguna parte, porque estoy harta de dar lástima, porque no necesito la compasión de nadie...
Y verle sonreír, saber que es feliz, me hace sentir bien, y creo que es lo único que me hace estar en paz conmigo misma cada día, la única razón por la cual Lady Drama al fin bajó del tren, pude que después de todo haya sacado algo en claro de toda esta historia, puede que por fín haya aprendido a querer.
Remito al amor esta clara mañana de Marzo, y tras muchos esfuerzos, pongo la primera piedra para reconstruirme, duele, duele demasiado, pero valió la pena sentir esto por ti, ojala esta fuese una despedida, me temo que por ahora, solo puede ser un hasta luego.

sábado, 19 de febrero de 2011

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Como era de esperar, se cumplió la profecía, si existe la posibilidad de que algo salga mal, saldrá mal, y se romperán los tacones, por muy verdes que sean, por muy cerca del cielo que me lleven, por mucho que te quiera. Creo que nadie más lo entiende, a excepción de ese preso condenado a la horca, que maldice las últimas horas desde su oscura celda, gritando sus oraciones tan insistentemente que traspasan paredes, pum pum... pum pum... pum pum... cada vez más rápido, más desesperado, cada vez más lejos de ti.
Esa pequeña parte racional de mi cerebro me advirtió que debía olvidarte, en mala hora la amordacé con esperanzas, las mismas que en esta fría noche corroen mi alma, porque ahora, ni siquiera soñar es gratis.

jueves, 20 de enero de 2011

Miradas del calibre 22

Solo te pediré una última cosa, no es mucho, espero que me lo concedas:
Mantén el pulso firme cuando dispares...
Bang bang, a partir de entonces todo será cosa mía, bang bang, tus palabras buscarán mi corazón como esas balas, bang bang, ya nada importará cuando golpee el suelo, bang bang, no permitas que tu mano tiemble, bang bang, ese odioso sonido... bang bang.
Se me han cerrado las puertas al club de los optimistas incorregibles, les he llevado a la quiebra. Ahora solo queda una bala en mi cinturón, aquella con la que me apuntaste, una de tantas que no alcanzó su destino.
Pero a pesar de saber que tu revolver aun no está saciado, sonrío, puede que después de todo, no quisieras acertar.

lunes, 17 de enero de 2011

Día 203

Y me vuelvo loca, río, corro, suspiro, sonrío para mis adentros, para mi corazón, encerrado en esa pequeña habitación de cerradura truncada y paredes huecas. Rebusco entre mis pinceles, creo que es marrón lo que busco, aunque el preso haya confesado que son verdes, es difícil saberlo sin que descubras cuan descaradamente clavo mis ojos en los tuyos. Ni siquiera puedo estrechar tu mano, sentir tu calor, ni una mirada me permito, en un burdo intento por aplazar lo inevitable, por intentar no perderme más en mi cabeza. ¿Lo ves? ya me estoy sonrojado otra vez, siempre la misma historia, pronto la lluvia entrará en escena, pero mientras tanto, sonreiré al sol.
Pobre de mi, hoy soy optimista.

viernes, 7 de enero de 2011

Largo domingo de nada

Me descubro como una estúpida, una soñadora sin función, sin fundamento, una ingenua, un corazón roto... Soy aquella consumida por el fuego de un sentimiento que, en su arrogancia, creyó bajo su control. Soy aquella que cantó victoria en tiempos de paz. Hoy me descubro como lo que soy, una sombra gris, que se agarró a torpes esperanzas, que ascendió hasta tocar el cielo con tus palabras, y a quien dejaste caer. Por favor no más gestos amables, no juegues con aquello que ignoras, déjame morir. Ahora firmo esta carta con lágrimas, porque no hay otra manera de finalizarla, a veces desearía poder decirte adiós.