martes, 14 de diciembre de 2010

Cuando menos lo piensas, sale el sol, o eso dicen

Ya ha caído la noche, decidimos mantenernos en silencio y caminar, mientras nuestros alientos se transforman en nubes. El diminuto y hermoso pueblecito es devorado por la oscuridad y el silencio de sus calles.
En todas las pintorescas casas de madera, recién salidas de algún cuento, rebosa la dorada luz de una noche de fiesta, de felicidad, una noche para amar, una noche mágica. Pero todo ello se me antoja lejano ahora,como un sueño...
Estremeciéndose, mete las manos en los bolsillos de su abrigo, y, como un acto reflejo, me agarro a su brazo para estar más cerca de él. Los inmaculados copos de nieve revolotean a nuestro alrededor con elegancia, es realmente hermoso, pero no lo suficiente para que aparte la mirada de su imperturbable rostro.
El tiempo parece ralentizarse más y más, al igual que nuestros pasos, hasta que se para en seco y hace que nuestras miradas se encuentren en un brusco giro de cabeza. Intento leerle el pensamiento mientras le sostengo la mirada, grabando a fuego en mi memoria cada uno de los matices de sus ojos...
Una mano helada se alza hasta alcanzar mi rostro.
- ¿En que piensas?- Pregunta con dulzura. Me pilla desprevenida, ¿que debo contestar? ¿Descubrirme o esconderme? Su penetrante mirada me acusa de tardar demasiado en contestar, ¿ganar lo imposible o perderlo todo?, solo un puñado de palabras, no puede ser tan difícil, mi corazón y mis pulmones se quedan mudos, ya no se que sentir, allá voy:
-En...
Abro los ojos de golpe en mi oscura habitación, transformo la respiración entrecortada en un suspiro, y aguardo la muerte entre las mantas, no puedo.

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