jueves, 30 de diciembre de 2010

Día 184

Perdí las ganas de jugar con palabras sin dueño, porque duele, porque todas me llevan a ti, igual que duele saber que no estarás, que no cogerás mi mano.
Serán los efectos secundarios de esta locura, pero sigue pareciendo emocionante.
 Al otro lado de la lluvia, los sueños siguen sin cumplirse, y los copos de nieve solo incitan a fantasear con futuras decepciones.
 Dibujo tu sonrisa con los labios, imagino tu voz, lo que sea para sentirte cerca, que fácil es mentir a veces, que difícil mantener el engaño. Las distracciones, se vuelven golpes, que crean nuevas grietas, y con asombro descubro de que aun había sitio para más.
 Me sorprendo respondiendo a preguntas nunca formuladas, en susurros, la respuesta siempre es no. Y las estrellas han vuelto a romper su pacto, alguien debería ponerles una denuncia, o eso pienso a veces, cuando la oscuridad empieza a arder.
Ahora estoy segura, me consumes, pero corazón, si yo caigo tu también lo harás, tenlo en cuenta, así pues ¿Porqué no firmas? No, mejor no contestes, lo sé.
Ya solo me quedan las sonrisas que desperdicio al caminar por la calle, los escondites secretos, la música de aquel bar y las palabras, escritas en una de esas tardes grises, que huelen a café, lluvia y tinta.

Mañana estaré mejor. Eres tu.

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