lunes, 22 de noviembre de 2010

Cuando nieva

Ahora solo deseo que tus cálidos brazos no me suelten, y seguir bailando hasta que se caigan del cielo las estrellas, lentamente, como mecidos por una suave brisa, y que lo último que oiga sea el latir de tu corazón, que se encuentra justo bajo mi mejilla, mezclado con las notas de esa música que nos hace sonreír...
Y de este modo, sentirme al fin en casa, mientras los copos de nieve revolotean a nuestro alrededor, y nos miran con melancolía, todo es demasiado hermoso para ser real, sin embargo... aquí estás. Me siento completa, me creo feliz.

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