domingo, 28 de noviembre de 2010

Duermevela

Mentí, mentí porque es lo que debía hacer, porque era lo que se esperaba de mi, mentí porque me pareció lo mejor, lo más correcto, mentí... tu también aparecías en ese sueño, y ya estoy harta de soñar. Que alguien me demuestre pronto que no hay ninguna posibilidad, porque sino, esto irá a peor, si cabe. Si, un simple sueño que proyecta un futuro idealizado, podría dejarlo pasar, olvidarme de todos los detalles que lo tejen, pero no quiero, porque en ese sueño fui feliz, y lo saboreé como un niño a un dulce caramelo, hasta el ultimo instante, en el que abrí los ojos y desee volver a la vida real, para darme cuenta de que no estaba una pesadilla. No se cuanto tiempo me quedé mirando el techo después de despertar, pudieron ser años o segundos, ¿acaso importa?. Solo podía oír el tic-tac del reloj, que me traspasaba como al resto del vacío de la habitación, siguiendo siempre el mismo ritmo, trabajando en armonía con las tristes gotas suicidas del fregadero del baño... Hace mucho que mi corazón desechó esa partitura, especialmente cuando pienso en ti, ultimamente lo hago mucho, y empiezo a creer que es la única forma de que la cordura y yo nos llevemos bien. Ahora me sumo en este duermevela, a medio camino entre los sueños y la realidad, en la estrecha línea entre risas y lágrimas, donde todo me da igual.
Haz que pare.

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